Me siento solo viviendo en Londres: por qué ocurre y cómo superarlo

La psicología a distancia. La gran barrera que nos separa, nos une online

No eres el único que se siente solo/a

Si estás leyendo esto, es muy probable que vivas en Londres, tengas la Oyster en el bolsillo, el armario lleno de abrigos y, aun así, sientas un vacío dentro que no sabes muy bien cómo explicar.

 

Como le pasó a “María”, me invento el nombre por privacidad.

 

 Llegó a consulta desde su habitación en un piso compartido de Zone 2: trabajo estable, amigos “para tomar algo”, inglés fluido… y, sin embargo, cada noche terminaba llorando delante del portátil. 

Decía: “No entiendo qué me pasa, tengo todo lo que venía buscando… pero me siento sola todo el rato”.

 

Londres es una ciudad de casi 9 millones de habitantes, con el Tube abarrotado, Oxford Street llena a rebosar y bares donde parece que todo el mundo tiene un grupo hecho… menos tú. Y ahí estás, rodeado de gente, pero con la sensación de no encajar del todo en ninguna parte. El clima gris, los días eternos de lluvia, las prisas, el “after work” al que no siempre te apetece ir, pueden ir desgastando mucho más de lo que pensamos.

 

Lo primero que quiero que tengas claro es esto: no eres la única persona española en Londres que se siente así, ni de lejos. De hecho, es una de las consultas más frecuentes en terapia online con expatriados. 

 

En este artículo quiero explicarte:

  • Qué entiende la psicología por soledad del expatriado.
  • Por qué te está pasando ahora.
  • Y qué herramientas prácticas puedes empezar a aplicar para que Londres vuelva a ser una experiencia bonita y no un castigo emocional.
Ilustración de un paciente con dudas sobre psicología online

 Que explica la psicología sobre el sentimiento de soledad

Cuando te vas a vivir a otro país no solo cambias de ciudad: vives un duelo migratorio. Y un duelo siempre implica pérdida. En tu caso, seguramente has perdido (aunque suene dramático, es real):

Tu red de apoyo (familia, amigos de toda la vida).

Tu idioma materno en el día a día.

Tus rutinas conocidas, tu comida, tu clima, tu forma de relacionarte.

Tu rol: en España igual eras “el gracioso del grupo”, “la que siempre organiza”, “el que ayuda a todos”. En Londres, al principio, solo eres “el nuevo” o “la española del curro”.

En psicología hablamos de estrés aculturativo: el esfuerzo que hace el cerebro para adaptarse a una nueva cultura, nuevas normas, otro idioma, otra forma de entender el humor, la intimidad, el trabajo… Todo eso cansa. Y mucho. No es que seas débil, es que tu mente está trabajando a doble turno.

También se habla de “Síndrome de Ulises”, término que se usa para describir el estrés crónico y la soledad que viven muchas personas migrantes: sensación de desarraigo, nostalgia intensa, dificultad para encontrar un lugar propio. No es un trastorno en sí mismo, pero sí describe muy bien lo que se siente.

Y aquí quiero dejar muy clara una idea que me parece clave y que trabajo muchísimo en terapia con expatriados:

La soledad no es un fracaso personal, es una respuesta natural ante la falta de vínculos de apego seguros en un entorno nuevo.

No estás solo porque “seas raro”, “soso” o “poco interesante”. Estás solo porque has perdido, de golpe, todas esas personas y lugares que antes hacían de colchón emocional en tu vida.

 

Esto es especialmente difícil si vives fuera de España y no tienes tu red de apoyo cerca, si has venido solo/a o tu pareja trabaja muchas horas. De hecho, en mi trabajo con expatriados españoles veo a menudo cómo esta soledad se mezcla con ansiedad, culpa por no “aprovechar la experiencia” y miedo a “haberme equivocado viniéndome”. 

 

(Si te resuena esto, te recomiendo que leas también mi artículo específico sobre salud mental en expatriados).

Estrategias para combatir la soledad en Londres

La parte buena: hay cosas que se pueden hacer. No se trata de obligarte a ser la persona más social de Londres de un día para otro, sino de construir poco a poco una red y una rutina que te sostengan.

Hablar en tu idioma (el descanso del cerebro)

Aquí llegamos a algo que muchos expatriados me dicen en terapia:

 

“Puedo trabajar en inglés sin problema, pero cuando intento explicar cómo me siento, me bloqueo. Es como si no me salieran las palabras”.

 

No es casualidad. El idioma de las emociones suele ser el idioma en el que crecimos. En español dices “tengo morriña”, “estoy rayado”, “me siento vacío” y tu cuerpo entiende exactamente lo que quieres decir. En inglés, a veces, se queda más abstracto.

Por eso, es importante que te permitas:

  • Mantener llamadas o videollamadas en español con amigos y familia.
  • Hacer planes con otros hispanohablantes con los que puedas soltar un “no puedo más hoy” sin pensar tanto cómo decirlo.

Y si haces terapia, plantearte hacerla en tu idioma materno.

Hablar en tu lengua no es “no integrarte”, es darle un respiro a tu cerebro. No tienes que traducir mentalmente lo que sientes, simplemente lo dices. 

 

Y eso, a nivel terapéutico, marca mucha diferencia.

Apps y comunidades (con filtro, por favor)

Sí, Meetup, grupos de Facebook, “Españoles en Londres”, Bumble BFF, grupos de senderismo… todo eso puede ayudar. Pero con matices.

 

Usarlos con conciencia puede ser muy útil:

  • Para conocer gente en tu misma situación.
  • Para salir un poco del bucle trabajo–casa–Netflix.
  • Para obligarte a hacer planes distintos a los que ya tienes.

Lo que no ayuda tanto es:

  • Quedarte solo en la burbuja española y no permitirte relacionarte con otras culturas (al final sigues sintiendo que “no vives realmente en Londres”).
  • Forzarte a planes que no te apetecen solo por no estar solo (y salir más agotado que cuando entraste).

Piensa las apps como una herramienta, no como la solución mágica. El objetivo no es tener 20 planes cada semana, sino empezar a construir 2–3 relaciones poco a poco, con gente con la que puedas ser tú, sin postureo.

Validar tus emociones  (si, está bien que te sientas así)

Esto suele ser lo primero que trabajamos en sesión: dejar de pelearte con lo que sientes.

 

Es muy fácil caer en el discurso de:

  • “Con lo que le gustaría a otra gente estar aquí y yo quejándome”.
  • “Tengo trabajo, piso, estoy sano… no debería estar mal”.
  • “Estoy siendo un/a desagradecido/a, no lo estoy aprovechando”.

El problema es que cuando invalidas tu propio malestar, te dejas solo dos opciones: aguantar en silencio o explotar.

 

Te propongo algo diferente:

Ponle nombre: “Me siento solo”, “echo de menos a mi gente”, “me siento desubicado/a”.

 

Recuerda que sentir esto no significa que estés fracasando en la experiencia. Significa que eres humano.

Permítete llorar si lo necesitas, hablar con alguien de confianza, decir: “No está siendo tan idílico como pensaba”.

 

No hace falta que lleves una vida de Instagram perfecta para que la decisión de venir a Londres haya valido la pena. Tu experiencia real, con sus luces y sombras, también es válida.

Mantener rutinas de autocuidado (tu cuerpo también está migrando)

La falta de sol, los cambios de horarios, la comida diferente y el estrés de la ciudad afectan directamente a tu estado de ánimo

No todo es psicológico en el sentido “mental”, tu cuerpo también se está adaptando.

Intenta cuidar algunos básicos:

  • Sueño:
    Procura mantener un horario más o menos estable, incluso si trabajas a turnos. Tu cerebro necesita saber cuándo es “tiempo de descansar”.
  • Movimiento:
    No hace falta apuntarte a todas las clases del gym. Caminar por un parque, hacer algo de ejercicio suave o bailar en tu habitación (sí, cuenta) puede marcar la diferencia.
  • Luz:
    En invierno, si notas bajón fuerte, plantéate hablar con tu médico sobre suplementos de vitamina D o usar lámparas de luz adecuada (muchas personas las usan en Reino Unido).

 

Buscar un tercer lugar

En psicología se habla del “tercer lugar”: ese sitio que no es tu casa ni tu trabajo, pero donde empiezas a sentirte en terreno conocido.

 

En Londres esto puede ser:

  • Una cafetería donde siempre te atiende la misma persona.
  • Una biblioteca acogedora donde sueles ir a estudiar o leer.
  • Un parque donde te sientas en el mismo banco a caminar o escribir.
  • Un gimnasio o estudio de yoga donde vayas ciertos días fijos.

¿Por qué es importante? Porque el cerebro necesita señales de familiaridad. Si todo es nuevo todo el rato, se agota. Cuando repites ciertos lugares y rutinas:

  • Tu sistema nervioso empieza a bajar de revoluciones.
  • Te resulta más fácil iniciar pequeñas conversaciones (un “hi, how are you?” menos forzado).
  • Dejas de sentir que estás “de paso” y empiezas a percibir que hay rinconcitos de la ciudad que también son tuyos.

No hace falta que el barista se convierta en tu mejor amigo, tranquila. Pero ese “morning, same as usual?” ya puede ser más importante de lo que parece.

Comida que te recuerda a casa:


No subestimes el poder de unas lentejas, una tortilla de patatas o un café “como los de allí” de vez en cuando. No es solo sabor, es memoria emocional.

 

Cuando el cuerpo se siente un poco más regulado, la mente tiene más recursos para gestionar la soledad. Es mucho más fácil sentirte fatal cuando llevas tres días durmiendo mal, comiendo cualquier cosa y sin pisar la calle más que para ir al trabajo.

Terapia online para españoles en Londres (Online)

Aquí entra una parte muy importante de mi trabajo. Yo estoy en Plasencia, en la Clínica Clindex (Calle Sor Valentina Mirón Nº2), pero la mayoría de las sesiones que hago actualmente son online, precisamente con personas que viven fuera de España: Londres, París, Berlín, Irlanda…

Te cuento por qué la terapia online puede ayudarte especialmente si estás en Londres.

El idioma de las emociones

Aunque hables inglés, hay matices emocionales que solo salen en tu idioma. Frases como:

  • “Me siento culpable por no estar con mi familia en España”.
  • “Tengo la sensación de que ni aquí ni allí es mi sitio”.
  • “Siento que todos avanzan menos yo”.

Dichas en español, con tus expresiones, tus silencios, tus metáforas, permiten que vayamos mucho más profundo y más rápido. No tenemos que traducir, solo sentir y poner palabras.

Entendimiento cultural

Cuando me hablas de:

  • Lo que echas de menos de los bares, de las sobremesas eternas.
  • De cómo te cuesta la manera inglesa de relacionarse (el espacio físico, la distancia emocional, el small talk).
  • De la culpa por no estar en los cumpleaños, Navidades o momentos importantes con tu familia.

No tengo que imaginarlo desde cero: formo parte de esa misma cultura. Entiendo lo que significa echar de menos el sol, la cercanía, los abrazos largos, lo “natural” que es hablar de todo en la mesa. Y eso hace que muchas veces, en sesión, sientas ese alivio de: “Vale, no tengo que justificar tanto, me entiende”.

 

Un terapeuta inglés puede ser muy bueno, por supuesto, pero es posible que ciertos matices de nuestra forma de vivir y sentir se le escapen un poco. Y aquí los matices importan.

Flexibilidad total

Si trabajas en la City, en hostelería o con turnos cambiantes, lo sabes: lo de tener un horario fijo todas las semanas es casi ciencia ficción.

 

La terapia online te permite:

 

  • Conectar desde tu habitación, tu salón o incluso desde una sala tranquila del trabajo, si puedes.
  • Ahorrarte una hora de Tube para ir y otra para volver.
  • Aprovechar esos huecos que sí tienes, sin sumar más estrés logístico a tu vida.

Además, aunque yo esté físicamente en Plasencia, para ti la experiencia es la de tener a tu psicóloga “a un clic”, estés en Londres, en Liverpool o en un pueblo a las afueras.

La terapia para expatriados puede ser especialmente útil si te reconoces en alguna de estas situaciones:

¿Para quién recomiendo la ayuda a distancia desde Londres especializada?

Sientes que Londres “te traga” y te encierras cada vez más en tu habitación.
 

Llegas de trabajar, te cambias, te tumbarías en la cama y desapareces del mapa. Te invitan a planes y dices que no, o vas y te sientes más solo rodeado de gente.

Tienes ansiedad cada domingo por la tarde pensando en la semana laboral.
 

Se te hace un nudo en el estómago el domingo. Te preguntas qué haces allí, si aguantarás mucho más, si estás a punto de explotar.

Idealizas el regreso a España, pero sientes que volver sería un fracaso.

Fantaseas con “volver y ya está”, pero automáticamente aparece la culpa:

  • “He aguantado tan poco”, 
  • “Qué van a pensar de mí”, 
  • “Entonces todo este esfuerzo no habrá servido para nada”.

 Y te quedas en un limbo: ni te quedas del todo a gusto, ni te vuelves.

 

Te cuesta establecer relaciones profundas con ingleses u otras nacionalidades.
 

Tienes conocidos, compañeros, gente para tomar algo… pero sientes que nadie te conoce de verdad. Las conversaciones se quedan en la superficie y te da miedo “agobiar” si muestras tu vulnerabilidad.

Te da vergüenza admitir que estás mal “estando en Londres”.

Te dices cosas como: “con la de gente que querría estar en mi lugar” o “mis padres se han sacrificado y yo aquí deprimido/a”.

 

 Y eso hace que te cueste aún más pedir ayuda.

Londres puede volver a ser increíble

La soledad que estás viviendo ahora no define toda tu experiencia en Londres, ni mucho menos tu valor como persona. Es una fase, una respuesta lógica a un cambio gigante, no una condena.

 

Londres puede ser una ciudad durísima, sí, pero también puede convertirse en un lugar lleno de oportunidades, de aprendizajes y de vínculos nuevos. La clave está en que tengas una base emocional sólida, herramientas para gestionar esa soledad y un espacio seguro donde poder decir: “Hoy no puedo con todo” sin sentirte juzgado.

 

Yo soy Jessica Serrano, psicóloga, trabajo desde Plasencia (en la Clínica Clindex, en la Calle Sor Valentina Mirón Nº2) y estoy especializada en sesiones online, especialmente con españoles que viven fuera de España. Mi objetivo es que puedas sentirte en casa… estés donde estés.

 

No se trata de que aguantes “porque ya que estás allí”, sino de que realmente puedas vivir la experiencia de estar en Londres sin sentir que te rompe por dentro.

¿Sientes que la soledad en Londres te está superando?

No tienes que cargar con esto tú solo/a. Podemos trabajar juntas/os para que entiendas lo que te pasa, recuperes tu equilibrio emocional y vuelvas a disfrutar de tu vida… esté el Big Ben cerca o no.

 

Reserva tu primera sesión online y hablemos en tu idioma, de lo que te pasa.

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Calle Sierra de Tormantos Nº 16 Local 3 Plasencia (Cáceres )

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